ELOGIO LÍRICO DEL FOOTBALL

Juan Parra del Riego
Publicado el la Revista Nacional Año 1919

    Engalana NACIONAL sus páginas con una primicia valiosa del bello canto del poeta peruano Juan Parra del Riego, al viril y hermoso deporte de que hemos hecho un culto.
   Reúne el "Elogio lírico del football" condiciones tan superiores de modernidad, eficacia descriptiva, acierto de color y de ritmo, que nos sugiere la idea de que arrancará de esa tendencia un arte nuevo y caliente.
   Las imágenes, claras y gráficas, la sensación de movimiento, el temblor nervioso de una multitud entusiasta que se emociona ante la lucha, la idea del color, el relieve de los cuadros, integran en esta composición una vitalidad asombrosa y original.
   La vieja poética, de la música somnoliente, debe sentir con esto un remozarse fecundo y sano, como una descarga de oro de sol en un jardín de estufa.
   Nuevos elementos importantes: el dinamismo, el color, la escultura, toman carta de ciudadanía en un arte mas amplio y más fuerte que saludábamos complacidos, ya que el football ha sido su inspirador

Las palabras inglesas se escriben según su pronunciación para hacer más fácil la lectura rítmica de los versos.

¡La pelota ríe y canta!
¡La pelota zumba y vuela!
Y es el polvo esa serpiente de algodón que se levanta
tras el ágil jugador que de un salto se revela.
¡La pelota ríe y canta!
¡La pelota zumba y vuela!

Y es la tarde que vá abriendo su sombrilla de colores
sobre el campo donde están los jugadores
entre el marco de la fiesta popular:
treinta mil caras que ríen y también fugas de trajes
que en el viento son mensajes
que no se a dónde se quieren, tan nerviosos, escapar.
Más, de pronto, suena el pito
que prepara la partida;
todos callan, se oye un grito
y es, al fin, la acometida
en que salta la pelota
que se vá como bailando de pie en pie
por los aires una jota
de acrobática alegría que uno casi apenas vé.

¡Jugador de blanca y roja camiseta
que, de pronto, arrebatado
zig - zaguea jubiloso la gran Z
de un ataque  combinado;
junto al otro que, al cruzársele, en un paso de emoción,
cae el suelo y, trémulo, ¡ay!
se levanta otra vez como de una eléctrica impulsión;

pero suena el breve pito de un "opsay"
y de nueva vá rodando la pelota
que ya traza un arco - iris momentáneo sobre el cielo
o, epiléptica, rebota
por los pies que hacen con ella como encajes por el suelo. ...

Más ahora azul y blanco otro adversario
se la lleva, se la lleva, se la lleva.
Se emociona allá el "golquiper" solitario,
pero surge el "bac" que, al salto que lo eleva,
un instante es sobre el sol una escultura
mientras ya, como un cohete volador,
la pelota que se queda como un astro por la altura,
otra vez cae en el suelo con un ruido de tambor;
más de nuevo se levanta
con su eléctrico vaivén
(pero allí alguien se ha caído... ¿es el muslo? es la garganta?
corre el médico..se agrupan.. ¡Si no es nada! ¡Ya está  bien!)
y a un aplauso que, de pronto, hierve en toda la tribuna
cual si fuera un taponazo de botella, de champán
la pelota va a decirle, no se qué cosa a la luna
que al volver llega riéndose con su pen, pin, pen, pan, pan....
Y ya loca, loca, loca
de su alada ligereza
tiembla, silba, fuga y choca
de ese tórax a esa espalda, de esa espalda a esa cabeza;
hasta que, ávida en la luz, nerviosamente,
y de un grupo que es un drama de oro y tierra bajo el sol
y es un ¡ gol !

En el "fut-bol" todo es clara poesía;
luz de sol, viento viril y panorama
que le pone a uno en la risa azul del día
todo fresco el corazón como una rama.
¡Epopeya fraternal del Movimiento!
Es la vida con su múltiple aletazo creador:
drama, música, paisaje, sol violento,
Geometría que se mueve en la pelota por el viento
y Pintura que en suelo multiplica su color.
¡Fiesta mágica del Músculo!
Es la América que hoy dice ¡Anunciación!
con su gran trompeta de oro ante el crepúsculo
de esa Europa roja y negra de la Cruz y del Cañón.

Más guardadme ahora un secreto que os revelo
yo no sé si por encargo de Ruben o de Perrault:
que la luna es la pelota de "fut - bol" que está en el cielo
para ese otro "fut - bolista" que en las tardes es el sol.

                                                                             JUAN PARRA DEL RIEGO.